TOROS EN SEVILLA

El blog taurino de Víctor García-Rayo. La pasión por el hábitat natural del toro de lidia. La fiesta, el amor por el animal más hermoso del mundo. Centrado en Sevilla, una ventana taurina que se abre al mundo.




domingo, 21 de abril de 2013

MANUEL ESCRIBANO, CUMBRE EN LA MAESTRANZA


 
 
¡Qué bien Escribano!

Fue llegar y besar el santo. Porque se lo ganó, porque venció el ruedo su batalla personal, porque Manuel Escribano ha sudado sangre en su carrera hasta que esta tarde le llegó la oportunidad de gritarle al mundo que tiene condiciones para esto. ¡Qué bien Escribano toda la tarde con los Miuras!

El encierro de Zahariche –enhorabuena a los ganaderos- estuvo perfectamente presentado y de juego, por si algo faltara, resultó más que notable. Con estos mimbres Rafaelillo rayó a gran nivel con un toro agarrado al suelo que le exigió mucho. El diestro no lo dudó y estuvo muy valiente, centrado, decidido. El sobrero cuarto, un torazo de Miura, desarrolló el sentido propio de la casa y pese a las enormes dificultades que presentaba, el torero no se amilanó en ningún momento. Rafaelillo pasó por Sevilla con la vitola en lo más alto de torero cabal.

De igual forma, Javier Castaño deja en la Maestranza una soberbia actuación que arranca aprovechando las embestidas fijas de un buen toro al que Castaño enseñó con nitidez las pausas y las distancias. Un diez para el torero que perdió con la espada una oreja de mucho peso. Lo de su cuadrilla merece mención al margen. Matrícula de honor.

Cuajó el leonés con el capote al toro quinto. Hubo ligazón y valentía con trazos muy toreros y templados por el pitón izquierdo. Estiraba el cuello el Miura que enganchó varias veces la muleta de Castaño. Soberbio espadazo de un torero que estuvo toda la tarde metido en la corrida y mostrando enormes cualidades. Sobresaliente Castaño, dio la vuelta al ruedo.

Llegó el último y…

Salió a hombros. Escribano entró sustituyendo a El Juli y terminó ganándose toda la atención del mundo. Anduvo por la plaza como su llevara toda la vida en el trance, estuvo sobrado con capote, banderillas y muleta. No sólo no le pudo el peso de la tarde y la divisa…más bien Escribano estuvo muy por encima de la tarde…y de la divisa. Un diez redondo.

Recibió a sus dos toros a portagayola, los banderilleó con extraordinaria torería y capacidad, y con la muleta anduvo templado, sincero, torero y dominante. A su primero –bien picado por Quinta- que se le fue quedando corto poco a poco, le ejecutó una faena de serenidad y pausa, bien estructurada y torera. Cerrada ovación que hubiera llegado a más si mete la espada a la primera. Lo del sexto fue para enmarcar. “Datilero” y Escribano estaban condenados a encontrarse. Y lo hicieron. Faenón desde la salida hasta la muerte. Toro de bandera, embistiendo con enorme importancia por el pitón izquierdo. Memorable faena de cuajo y hondura, rotundos los olés y episodio para enmarcar. Toreó Escribano tan despacio como embestía este ejemplar de Miura que ya ha pasado a la historia contemporánea de la feria de abril de Sevilla. Y el torero lo aprovechó. A lo grande. Sin fisuras. Matrícula de honor para el torero de Gerena. Fue la suya una actuación maciza. Enmárquese.

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