TOROS EN SEVILLA

El blog taurino de Víctor García-Rayo. La pasión por el hábitat natural del toro de lidia. La fiesta, el amor por el animal más hermoso del mundo. Centrado en Sevilla, una ventana taurina que se abre al mundo.




sábado, 28 de septiembre de 2013

PERERA, ROTUNDO EN LA MAESTRANZA



SEGUNDA DE SAN MIGUEL

La tarde del extremeño en la Maestranza fue maciza, consistente, torerísima, serena, cerrada y completa. Le faltó matar al sexto, sí, pero su actuación ante los dos cinqueños de Matilla fue de las que convencen. Rayó Perera a un nivel altísimo en el albero sevillano.

“El Cid”, dispuesto

Subrayemos de la tarde de Manuel Jesús “El Cid” su disposición desde el principio, sus ganas para echar adelante el brillo de la tarde. Le otorgó a su primero la suavidad que le pedía y el torero de Salteras acertó de pleno. Dulzura y nobleza que provocan el encuentro de toro y torero en un episodio que sólo bajó por el pitón izquierdo. Extraordinaria calidad del animal y pausa torera en las manos del matador. Buen toro. También embistió el cuarto, cuyos momentos más brillantes en los encuentros con “El Cid” llegaron de nuevo por el pitón derecho. Vimos muletazos de extraordinaria ejecución y, sin ser una faena rotunda, alcanzó varios momentos de compromiso por parte del torero. Buen lote y buena disposición del espada.

La tarde de Sebastián Castella pasó en blanco. En el primero de su lote vivimos una primera parte cuajada de emoción con los pares de banderillas de Javier Antón y Vicente Herrera, con la lidia extraordinaria de José Chacón; y una segunda parte, la del tercio final, con una faena imposible ante un toro encogido que no podía ni desplazarse. El quinto fue soso, y la faena fue sosa, y no hubo transmisión alguna. Se desplazó este ejemplar lo justo. Fue el toro peor presentado del encierro.

Lo de Perera merece enmarcarse. Perdió un triunfo importantísimo al fallar con los aceros ante el sexto. Quede negro sobre blanco que, seguramente, ha sido de las tardes más rotundas de este torero en la Maestranza aunque sólo cortara una oreja.

Joselito Gutiérrez y Guillermo Barbero brillaron con los rehiletes antes de que Perera, ya decidido con el capote, firmara una faena maciza, tragando de verdad y en plenitud torera. El toro se sintió sometido por un diestro que armó su actuación con la serenidad, el valor, la torería y la capacidad de los elegidos. El animal desarrolló incluso sentido pero nada amilanó a un torero que puso en pie a la Maestranza. Estoconazo y sensación general de haber visto a un torerazo capaz, extraordinario. Se fue a la puerta de toriles a recibir con una larga cambiada al toro que cerraba tarde y le formó un lío con el capote. Su tarde buscaba el merecido epílogo de puerta grande en Sevilla. Esta vez se quitaron la montera Juan Sierra y Barbero. Y de nuevo llegaron los altos vuelos. Perera a lo suyo, brillar en la cara de un toro que embestía profundo por el pitón derecho y mostraba alguna dificultad por el izquierdo. De nuevo la mano baja, la raza de un matador cumbre en una tarde compacta. El torero lo tenía todo hecho…y falló con la espada. La plaza en pie le tributó una ovación difícil de olvidar por la sinceridad, la misma sinceridad que tuvo la actuación de Miguel Ángel Perera en la Real Maestranza de Sevilla.

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