TOROS EN SEVILLA

El blog taurino de Víctor García-Rayo. La pasión por el hábitat natural del toro de lidia. La fiesta, el amor por el animal más hermoso del mundo. Centrado en Sevilla, una ventana taurina que se abre al mundo.




domingo, 27 de febrero de 2011

FALLECE EN SEVILLA PEPÍN MARTÍN-VÁZQUEZ.

El matador de toros sevillano José Martín-Vázquez Bazán ha fallecido hoy en la capital de Andalucía a la edad de 83 años. Pepín Martín-Vázquez había nacido el 6 de agosto de 1927, debutó con caballos en Barcelona el 27 de septiembre de 1944 y tomó la alternativa el 3 de septiembre del mismo año en la misma plaza. Pero más allá de los datos biográficos, se ha marchado para siempre un pilar fundamental del llamado toreo sevillano. La noticia del fallecimiento de Pepín Martín-Vázquez en Sevilla corría como la pólvora desde primeras horas de la mañana del domingo. Pepín había muerto. Todos los aficionados sabían de su delicado estado de salud en los últimos años, pero el torero no era hombre de dejarse ver y eran pocos los elegidos que tenían relación directa con él. Los aficionados tenían información a través de las hijas del maestro, pero era imposible verlos en los toros –no iba nunca- y en los lugares comunes de encuentro del mundo taurino. Hijo de Francisco Martín-Vázquez “Señó Curro”, Pepín fue hermano menor de otros dos toreros, Manolo y Rafael, familia entroncada con la localidad sevillana de Alcalá de Guadaíra. Cuentan quienes le vieron torear, que Pepín Martín-Vázquez era máximo exponente del toreo sevillano, y que junto a Pepe Luis Vázquez se antoja indispensable para entender la historia del arte de Cúchares de la primera mitad del siglo XX. Una gravísima cornada en Valdepeñas el mismo año de la muerte de Manolete tuvo a Pepín al borde la muerte, y cuentan los analistas de la época que Pepín ya no fue el mismo. Retirado de los toros, vivió hasta sus últimos momentos en Sevilla, rodeado de su familia y de un puñado de amigos escogidos. Dicen que Pepín Martín-Vázquez era, además de un torero de época, un hombre excepcional, con una nobleza extraordinaria y una educación exquisita. Las crónicas de la época sitúan a Pepín Martín-Vázquez como un torero adelantado a su época. Era torero variado, conocedor de los terrenos del toro y con una asombrosa capacidad para quitar con el capote y para dilucidar con arte cualquier inconveniente con la muleta. Pepín marcó una línea a seguir por los toreros que más tarde se han dado en llamar “de arte”. También dicen los escritos que Chicuelo fue un espejo para el menor de los Martín-Vázquez, y que de ahí viene la “gracia” toreando de un matador que sin duda merece ocupar un lugar de privilegio en el recuerdo de los aficionados. Al menos en el sur, ninguna charla entre taurinos prescindía del nombre de Pepín a la hora de recordar grandes maestros de la tauromaquia.

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